1.El Dios Todopoderoso se apareció a Abram y le cambió el nombre a Abraham. La institución de la circuncisión fue para mostrar que Abraham ya no era un hombre común. Su descendencia no formaría parte de las naciones paganas, sino que sería una nación santa. Esta alianza indica que este pueblo escogido no andaría por la capacidad de la carne, sino en la presencia de Dios (Génesis 17:5-14).
2.Lo que realmente agrada a Dios es que el hombre crea y obedezca Su palabra. Este mismo principio se aplica en ambas dispensaciones: la de la ley y la de la fe. En el Antiguo Testamento, la ley fue dada para que el pueblo tuviera una referencia a seguir, pero aún necesitaban la palabra de los profetas (1 Samuel 15:22; Gálatas 3:15-22).
3.Dios quería guiar al pueblo de Israel por medio de la palabra dada a través de Moisés. Por la palabra del profeta, el pueblo sabría cómo vivir y actuar en el desierto, cómo servir al Señor y avanzar hacia la buena tierra de Canaán. Lo que Dios deseaba desde el principio era que escucharan y obedecieran Su palabra (Éxodo 19:9; Hechos 7:38; Deuteronomio 28:1-9).
4.“Si no vivimos por la fe, dependeremos de cosas terrenales, y nuestra esperanza quedará limitada por el tiempo y el espacio. ¡Gracias a Dios, un día Él nos dio la fe! Esta fe es como una tierra que hemos recibido y en la que debemos trabajar. Por medio de la fe, recibimos la salvación, la vida de Dios y nacemos de Él. Por medio de la fe, tenemos acceso a todas las riquezas de la esfera espiritual” (2 Pedro 1:1-4) (Alimento Diario, Libro 6, Semana 2, Miércoles, pág. 28).