INMERSIÓN DIARIA Sábado | Mens. 23 – La resurrección de Jesús

  1. Pídele al Señor una bendición y abre tu corazón para comenzar a tener fe y ofrendar generosamente. Cuando abres el grifo, Dios te proporciona más recursos. Si tienes miedo de abrir el grifo para no quedarte sin recursos, y lo abres a cuenta gotas, Dios también te enviará a cuenta gotas. Pero si abres el grifo generosamente, Dios también te suplirá generosamente (Lucas 8:1-3, 12:34, Malaquías 3:10- 12).
  1. No somos sólo siervos y amigos de Jesús, somos sus hermanos de sangre. Después de Su resurrección, tenemos una relación con Él para toda la vida (Mateo 28:1-10).
  1. En las cosas de Dios no podemos actuar de manera grosera o ser superficiales; necesitamos dedicar todo nuestro corazón y amar al Señor como lo amaba María Magdalena (Juan 20:2-18, Colosenses 3:23-24).
  1. Así como la primera gavilla de la cosecha era una ofrenda a Dios, el primer fruto de la resurrección tendría que ser para el disfrute de Dios. Entonces Jesús, cuando resucitó, tenía la intención de ir a Dios como una primicia de la resurrección. Pero debido a la desesperación de María Magdalena, Jesús hizo una excepción y se presentó a ella primero. Por tanto, no seamos lógicos, sino más bien desesperados por las cosas del Señor (Levítico 23:10-11, Juan 20:1-18).

 

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