INMERSIÓN DIARIA Viernes | Mens. 22 – La Crucifixón de Jesús

  1. Durante la crucifixión, el corazón de Jesús se debilitaba, se derretía dentro de Él. La boca se secó tanto que la lengua se pegó al paladar. Era posible contar Sus huesos. ¡El Señor hizo todo esto por amor a la iglesia, a la casa de Dios! Necesitaba cumplir el sueño de Dios de tener una morada mutua entre Dios y los hombres (Salmos 69:7, 9-12, 21; 22:14-17; Efesios 2:21-22).

  2. El Señor Jesús estaba decidido a hacer la voluntad de Dios. Todo el sufrimiento de la cruz fue para realizar la redención a favor del hombre, para poner fin a la vieja creación y liberar Su vida de resurrección, produciendo así la iglesia como la nueva creación, para cumplir la voluntad de Dios (Juan 5:30, 6:38; Hechos 20:28).
  3. El mayor sufrimiento de Jesús fue, cuando en las últimas tres horas de la crucifixión, estaba sin la presencia del Padre. En ese momento, estaba siendo juzgado por Dios, por haber cargado sobre Él nuestros pecados y Dios lo hizo pecado por nosotros. ¡Jesús sufrió por nosotros para salvarnos! (Marcos 15:25; Mateo 27:45-46; Isaías 53:10).

  4. “La manera de recibir a Jesús es creer en Su nombre (Juan 1:12). Los que recibieron al Hijo, el enviado de Dios, son los que creyeron en Él. ¡Recibir es creer!” (Alimento Diario, Libro 6, Semana 4, viernes, página 67).

 

Deixe uma resposta

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *